Entrevista a Daniel Cuicchi.
Director del Centro Solidario San José.
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| Daniel Cuicchi |
El Centro Solidario San José que depende de Cáritas Buenos Aires, emplazado en el barrio porteño de Parque Patricios, tiene una superficie de 4800 metros cuadrados, en donde se desarrollan diferentes actividades de acción solidaria.
Entre las principales están: Hogares, capacitación laboral (Escuela Pan de Vida y CFP19) admisión a hogares, proyecto productivo, orientación y tratamiento de adicciones.
● ¿Por qué el nombre San José?
- Para nosotros es importante, se trata de alguien muy cercano a la vida de Jesús y tiene 3 actitudes muy importantes que son: servicio, humildad y trabajo. Él era un trabajador que llevaba adelante su familia y trataba de vivir con actitud de servicio a Dios y a sus hermanos, siempre con una gran humildad, sin querer destacarse en nada, siempre a disposición. Me parece que por eso se le dio ese nombre a este Centro, para que nos marque un camino.
● ¿Cuál fue la idea inicial?
- El Centro se recibió como donación de Gillette en el 2001, en plena crisis y lo primero que se pensó fue que tuviera hogar para gente en situación de calle; eso era lo más marcado en ese momento. También estaba muy fuerte la cuestión del trabajo: capacitación y organización de emprendimientos, ese era un tema central. La primera actividad concreta fue la inauguración del hogar San Francisco, el 2 de mayo de 2002. Actualmente en el Centro se desarrollan varias actividades.
● ¿Cuántos hogares funcionan en el Centro?
- Dos, San Francisco y San Martín de Porres.
● ¿Qué modalidad tienen y qué población alberga?
- En cuanto a la modalidad, se trata de un hogar, no de un parador.
Un parador tiene una forma de asistencia diferente, valiosa e importante pero diferente, la admisión es inmediata y generalmente la población es muy cambiante por lo que no hay seguimiento de casos.
Nosotros trabajamos con modalidad de hogar, no de parador. La persona que ingresa tiene que realizar un proceso de crecimiento personal que lo lleve a su autonomía, para conseguirlo no hay tiempos predeterminados, cada sujeto tiene sus ritmos. Entonces, es importante la convivencia armónica, por eso hay un proceso de admisión previo que consta de dos entrevistas y posteriormente una evaluación en un hogar destinado a tal fin. Una vez que la persona es definitivamente admitida en hogares, nosotros tomamos un compromiso y en la medida que esa persona no rompa el contrato de convivencia va a permanecer hasta resolver su situación.
A veces esa resolución tiene que ver con que la persona consiga trabajo, otras con que se revincule con su familia y en otros casos con la obtención de una vacante en un hogar definitivo, ya sea por edad o por salud, es decir, hay distintas salidas.
Nuestros hogares son de tránsito, sin embargo, hay personas que pueden llegar a estar hasta 8 años, por lo cual no parece que fuera de tránsito. Sucede que quizás, esa persona no tiene posibilidades concretas de egresar. Por ejemplo, tenemos algunos residentes que tienen Parkinson y no conseguimos un lugar definitivo, no se puede resolver esa situación porque no hay un dispositivo, al menos que nosotros conozcamos, para derivarlo a un hogar con un servicio más adecuado que el que nosotros damos y acorde a la enfermedad que padece.
Dada la heterogeneidad de situaciones cada hogar da respuesta a necesidades diferentes:
El hogar San Francisco tiene mayoritariamente una población de edad avanzada, con enfermedades crónicas o convalecientes de alguna operación. Si bien son autoválidos, tienen muchas limitaciones y no están en condiciones de buscar trabajo, por tal motivo, el hogar permanece abierto las 24 horas y las personas pueden permanecer el tiempo que deseen.
En el hogar San Martín de Porres la población tanto por edad como por su estado de salud, tienen mayores posibilidades de egreso. Sus residentes ingresan a las 17 horas y se retiran a las 8 de la mañana en búsqueda de soluciones para sus problemas laborales y habitacionales.
● ¿Es un dispositivo pensado para que la persona salga a la calle?
- Digamos que sí, pero no exactamente a la calle, sin rumbo, sino a reencontrarse con una sociedad de la que suponemos se encuentra momentáneamente distanciado. Partiendo de esa premisa lo orientamos hacia la búsqueda de los medios que le permitan rearmar su vida, dignificarse. Le ofrecemos cursos en nuestra institución para que se capacite laboralmente pero también lo incentivamos a que articule soluciones en el afuera. Si nosotros brindáramos todas las prestaciones acá, y resolviéramos todos los problemas, estaríamos subestimando su posibilidad de tener un rol familiar y socialmente valioso.
● Es una manera de estimular a aquel que puede realizar tareas.
- Claro, puede aprender tal oficio, inscribirse en una oficina de empleo, buscar subsidios y capacitación para microemprendedores, existen muchas opciones. Es un trabajo que se realiza con el equipo de trabajo social y también por la red informal que tienen los mismos muchachos; ellos saben donde están muchos de los recursos.
● ¿Cuántos residentes tienen?
- En el centro entre los dos hogares tenemos 100. En total 180 contando todos los hogares. Hay obras en camino, como ampliación de baños. En concreto, tenemos el proyecto de llegar a 150 personas aquí. Todo está en perfectas condiciones de habitabilidad.
● ¿La ciudad cuenta con algún otro Centro de similares características?
- Si hay, no lo conozco. De Cáritas es el más grande físicamente y en cuanto a los servicios que brinda. Fuera de Cáritas hay un montón de centros vinculados al tema de la acción social pero que son de otras características. Hay otras prestaciones, nosotros pusimos mucho énfasis en Hogares y en Capacitación laboral. Esos son los dos grandes focos que desarrollamos.
● Habló de dos focos hacia donde apuntan fundamentalmente. ¿Nos puede contar de qué se trata la capacitación laboral que brindan?
- Si, aquí en el centro se trata de cursos en el área de Informática y Gastronomía, siendo esta última la especialidad más importante dentro de lo que llamamos capacitación laboral, los títulos son oficiales y contamos con un equipamiento de última generación que hace que nuestra oferta sea de excelencia y por supuesto totalmente gratuita.
Nos iniciamos con un proyecto presentado a Cáritas España en el año 2002, ese fue el puntapié inicial para la instalación del equipamiento que daría vida a la Escuela Pan de Vida y luego al Centro de Formación Profesional Nº19. Sus principales objetivos eran brindar capacitación laboral, preparar la comida de hogares y comedores y por último vender productos hechos en la escuela para sostener la capacitación laboral.
Tras un crecimiento sostenido, hoy dictamos aproximadamente 85 cursos en gastronomía, informática y otras especialidades, en 12 sedes educativas y con una matrícula de 1500 alumnos por año. Además, se organiza lo referente a la comida de todos los hogares de Cáritas y en cuanto a la parte productiva, se desarrollan actividades tanto en este centro como en un local que poseemos a tales fines en la calle Uruguay y Rivadavia.
● ¿El Centro Solidario cuenta con recursos de algún organismo externo a Cáritas?, me refiero a recursos económicos.
- Los proyectos que se desarrollan en el Centro articulan recursos propios con recursos provenientes de organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y donaciones privadas.
● ¿Cuentan con voluntariado?
- La acción en el centro es distinta a la que se desarrolla en las parroquias. Aquí hay un aspecto técnico muy importante. Las clases las imparten docentes que están especializados en cada área, trabajan y cobran por ello. Si trabajáramos con voluntarios, las clases un día se darían de una manera y otro día de otra; lo cual puede resultar disfuncional para los alumnos y el aprendizaje del oficio. Lo mismo pasa con el tema hogares. Las personas responsables de los mismos tratan de animar la convivencia y orientar el desarrollo de la persona en distintos puntos, trabajo, salud, revinculación familiar, etc. Dado la cantidad de personas necesarias para desarrollar esta tarea, sería muy difícil armar un esquema donde todo voluntario cuaje exactamente con las problemáticas que atendemos.
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| Centro Solidario San José |
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| Local Amasarte |
● En relación a la exclusión social y personas en situación de calle. ¿Qué mirada cree que tienen los que habitan la ciudad, al respecto?
- Creo que hay de todo. El punto de vista del ciudadano es diverso. No creo que sea fácil ponerse de acuerdo, lo que sí creo es que pueden haber acciones que a la larga lleven a un acercamiento de posiciones. La situación de la gente en la calle, además de ser indigna para el que la sufre, también es terrible el dolor para el resto de las personas que habitan la ciudad y entonces acuden a ofrecer asistencia; a otros les resulta molesto y quisieran echar de la ciudad a estas personas. Hay posiciones muy distintas, pero creo que todos tendríamos que trabajar para que nadie llegue a esa situación y que todos tengamos la oportunidad de llevar una vida mejor y más productiva, dentro de las posibilidades de cada uno.
En este punto, a veces, se da una cuestión, yo diría muy necia; hay gente que quiere que una persona sea productiva y no le interesa conocer la situación real que tiene; quizás la persona no puede ser tan productiva como el otro desea por diferentes motivos: historia, enfermedad, falta de promoción, etc. Entonces, el pobre que ya ha sido lastimado interiormente de modo –llamémosle- estructural en su vida, es muy difícil que se convierta en una persona cien por cien autosustentable.
A veces desde el punto de vista lejano y arrogante, hay una mirada de los excluidos, donde la cuestión sería: esta gente no trabaja porque no quiere. Le damos un cursito y listo. No es tan fácil.
● ¿Es más complejo?
- Es mucho más complejo. Conozco panaderos de años que pusieron una panadería y se fundieron. Entonces, porque le voy a pedir a una persona, que no sabe como se hace un pedazo de pan que con un curso de panadería de 3 meses y 10.000 pesos ponga una panadería exitosa. Esta es una mirada que subvalúa el problema. Y tiene una solución rápida, a la medida de su desgano de tolerar la pobreza. Entonces parece fácil, pero no es fácil. Para esa persona la situación le vino “complicada”, pero el otro no quiere entenderlo. Entonces la necedad no es solo un tema de limitación neurológica o cognitiva, sino que habitualmente esta basada en un interacción entre ideología y negligencia; se retroalimentan y genera un pensamiento en el que no le conviene mirar el verdadero límite del otro; porque si lo hago, no justifico mi despotismo. Si miro el límite, me tengo que poner a pensar que el otro es un pobre tipo, que no tuvo las mismas oportunidades, mejor ideológicamente lo estigmatizo y así lo excluyo con mayor facilidad. Para eso le invento un microemprendimiento barato, con poca inversión (que demuestre que es un fracasado) y que no vale la pena invertir en él y así me quedo más tranquilo.
● Con mucha claridad habla sobre la realidad, continúe por favor.
- Estoy por ahí estereotipando la postura. Solo he encontrado dos o tres personas en mi vida con estas posturas, tal cual las digo. No es común. Generalmente es más complejo y hay algo de esta postura mezclado con cosas más normales. Pero digamos, esta postura así, químicamente pura, es rara, pero también se ve, en personas de carne y hueso. Es alarmante, que alguien que cuente con título universitario, diga algo tan estúpido. Me parece que no corresponde que alguien haga un razonamiento tan banal de la pobreza, lo que implica una cantidad de cuestiones cruzadas: pobreza estructural, enfermedad, problemática de la familia, educación, situación legal; hay muchas cuestiones. Y solucionar todo con un curso de panadería y unos pesos para que ponga una panadería exitosa, no me parece que sea serio. Es bueno como un elemento más. Serio como la solución, no. Ahora, como sigue el razonamiento: dado que no es la solución, no lo hacemos. No. Tenemos que pensar que esa gente, no tiene las mismas posibilidades y nosotros tenemos que ayudarlos. Es lo que se llama en el plano educativo: Discriminación positiva.
Es decir, hablar de igualdad de oportunidades, ¿que implicaría? Por ejemplo: le doy un netbook a todo el mundo. Ahora bien, yo le doy una a mi hijo que ya tiene una computadora y le doy una netbook a un chico que apenas tiene electricidad en la casa y no sabe ni como manejarla y a todos les doy exactamente la misma prestación y digo: esto es igualitario... Eso no es igualitario. Para que sea igualitario, a este pibe tengo que darle junto con la computadora, un tiempo de formación adicional, para que pueda equiparar lo que mi hijo ya ganó "divirtiéndose" en mi casa con la computadora. Eso se llama discriminación positiva. Y eso es lo que tiene que haber.
Esa discriminación positiva no es solo regalar cosas. Sino, es estar acompañando el proceso para aprovechar los medios que la persona tenga a su alcance. Pero para eso hay que invertir tiempo; detenerse a ver que problemas tienen y ver como lo podemos ayudar. No es hacer un plan, lo anuncio y me voy. Vamos a trabajar para la realidad o para justificar mi existencia en un determinado cargo. Esa es la cuestión, que me parece que todos los que estamos en esto, tendríamos que preguntarnos con más frecuencia. Y teniendo en cuenta que la realidad, es siempre compleja. No es tan fácil como parece.
Para todos es difícil hasta la vida familiar, en muchos casos. Hay gente que piensa que puede haber 50 personas de la calle, viviendo todos juntos, sin ningún problema… y si hay problemas es porque son mal vivientes. Verlo así de simple es no haberse detenido a pensar lo complejo que es la propia vida.
● Muchos jóvenes de menos de 25 años nunca han trabajado y tampoco han recibido de sus padres una cultura de trabajo...
- Es así. Hace unos 35 años atrás, si uno iba a un barrio pobre y quería charlar con algún varón, tenía que esperar hasta las 8 de la noche, estaban todos trabajando. Ahora te encontrás con un montón y por ahí las mujeres salen a trabajar, porque consiguen trabajos más fácilmente, aunque sean informales. Cambió mucho, todavía tenemos en nuestra mente, la imagen de una sociedad, con muchísimo trabajo, con pleno empleo. Eso no existe más.
El problema de la pobreza no debería reducirse a la asistencia, es necesario ofrecer un techo, alimentos, ropa, pero además hay que apuntar a algo promocional. Si tenemos a una persona 5 años viviendo en la calle o 10 años internado en un neuropsiquiátrico o equis años preso o tiene 30 años y nunca trabajó, no se puede pensar que va a ser tan simple como darle un cursito y al otro día ponerlo como micro emprendedor que organice su propio proyecto o sea el mejor empleado del mundo. Tiene que haber un proceso mucho más lento. Tienen que haber éxitos parciales.
Supongo -no sé si deliberadamente o no- que hay gente que está conforme con que haya un 30 % de excluidos. Se acostumbró a este paisaje y lo aceptó. Entonces sería correcto decir que 1 de cada 3 personas está excluida y le ofrecemos las migajas de la mesa para que se las arreglen. Por lo cual el único objetivo que tendríamos es que no "molesten".
Pensemos la complejidad del tema y tratemos que la misma persona se dignifique en sus máximas posibilidades.
● Cáritas va más allá de la sola asistencia promoviendo el desarrollo integral de las personas. ¿Algún testimonio en el ámbito del Centro, que desee compartir?
- Actualmente nosotros tenemos 6 empleados que fueron residentes en los hogares, que hoy son parte de la planta. Y en la historia de Cáritas, tuvimos muchos más. Esto es para marcar una tendencia; la persona hoy es residente del hogar y mañana es el animador que ayuda en la convivencia, el chofer de la camioneta o el encargado de depósito. Pero no siempre es así. Cada persona es distinta y hay que ver juntos cual es el proyecto posible.
Casos hay muchos. Un señor, siempre nos viene a visitar, era alcohólico y hoy está recuperado y es coordinador de toda una región de alcohólicos anónimos. Esto es una alegría. Es el desarrollo posible de una persona. En este caso llegó muy lejos con respecto a su situación anterior. Esto no siempre es así y es algo que tampoco podemos determinar.
● ¿Es un camino a recorrer?
- Es un camino a recorrer donde se entrecruzan muchas situaciones. En este caso se dio así por la voluntad de la persona, por las condiciones que se le crearon aquí en el Centro, en alcohólicos anónimos; toda la apoyatura que tuvo. Pero su propia voluntad fue lo más importante. Dios nos hizo libres. Y él respeta eso. Es algo sagrado.
● ¿Cuál es el principal desafío y cómo influye lo espiritual en esta obra?
- Yo diría que lo espiritual es lo central, pero no lo imponemos. Semanalmente tenemos un encuentro bíblico, mensualmente una misa y algunas acciones en esta línea, propias de la espiritualidad. Pero a lo que apuntamos es, a que sea la misma acción de servicio que tenga ese contenido. No es una acción de catequesis, sino que es una acción de servicio; es el carisma de este lugar. Es decir, nosotros capacitamos en panadería, no damos catequesis. Pero capacitamos en panadería de un modo particular: con espíritu de servicio evangélico, con amor, que traducido en un lenguaje común sería con buena onda. Entonces, en general, la gente más pobre se siente más como en casa acá, que en otras escuelas; puede haber excepciones. La gente aquí es tratada con respeto, amabilidad, es importante. Eso es lo que nosotros queremos transmitir.
Es un lugar, católico por modo de acción, más que por la propia declamación de fe.
● ¿Último proyecto del Centro?
- Como mencioné anteriormente la capacitación laboral que ofrecemos es totalmente gratuita para los sectores más pobres, pero esto no quiere decir que sea gratis para la institución; hay que comprar equipos, mantenerlos, pagar los servicios, muchos insumos costosos, resumiendo, es una acción que demanda mucha inversión y no siempre cuenta con los medios económicos necesarios. Por este motivo, la Escuela, está lanzando su proyecto “Gastronomía Solidaria”: comidas congeladas, para tener en el freezer y solo calentarlas para consumirlas, catering para fiestas familiares y empresariales. Es bueno porque creo que en el corazón de la gente Cáritas está y de alguna manera podemos también estar presente en su mesa. Formar parte de la vida cotidiana de las personas, que al integrar a Cáritas, también estén integrando a un montón de gente que quiere salir adelante a través de la capacitación y el trabajo.
Cada vez que alguien coma algo que se produjo aquí en el Centro, estará ayudando de alguna manera a que otros se capaciten y trabajen en este ámbito. Por eso lo llamamos “Gastronomía Solidaria”. Solidaridad con sabor a rico: es la posibilidad de comer algo rico, a buen precio y en esa satisfacción, ser solidario. Sentir de alguna manera, que con nuestros productos nuestra mesa se hace más grande. Es simbólico.
Intentamos generar más trabajo y recursos, para tener la posibilidad de capacitar a más gente.■

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